28 de marzo de 2014

Banderas en nuestro corazón

La bandera de “ La Comi” - nuestra Comisión de Comunicación- viene atrás. Atrás de la columna de Nuevo Encuentro, en plena marcha. Por momentos se pierde, plegada, cuando faltan compañeras y compañeros, para ondearla. Parece un sinsentido para el que no conoce. Si se observa con detenimiento, sin embargo, no hay mucha preocupación en los cumpas. Algo raro, que merece explicación.

En general, los colores nos convocan, nos dicen “acá estamos nosotros” en medio de ese mar de nosotros, ese mar picado y contradictorio. En cada esquina, en cada paso, nos vamos encontrando los que vamos siendo, al amparo del abrazo de las sombras flameadoras. ¿Donde estamos, entonces, La Comi?

Para encontrarnos no hace falta más que dejarse llevar por los vientos de la época. Este 24 de marzo se cumple un nuevo aniversario del golpe de Estado. Y en la marcha, estamos La Comi. Estamos los que van y vienen, los que entran y salen, los que se van temprano y los que llegan tarde. Pero estamos los que somos y los que somos volamos como la espuma de la ola que ha venido a desparramar mil consignas en el presente. “Podrán cortar mil flores pero no....”. Hubo una época en que fue angustia. Después se sumaron los reclamos de justicia. Y la memoria.

Y esa marcha de marchas que es baja y pleamar fue pariendo el tiempo en que de la tierra regada con sangre volvieran a aparecer los brotes. Brindamos la anulación de las leyes de impunidad en una plaza semi vacía y absorta. Vimos bajar ese cuadro. Pero eso fueron sólo unas flores de la esa primavera que no pudieron detener. Esa que también tiene días fríos y lluviosos y milicos juzgados y condenados y también la poesía apuntando no sólo sobre los jornaleros del crimen sino sobre los dueños del circo de terror que buscaron vanamente diluirse en otoños de obediencia debida y punto final.

Pero esa primavera tiene otras flores más coloridas y perfumadas. “PROCREAR” y “PROGRESAR” son algunas de las consignas de esta “ARGENTINA CONECTADA”, de esta patria que se llama “todavía falta mucho” pero que sabe que la memoria es no olvidar que ayer nomás la tele era en blanco y negro te secuestraban y te mataban por pensar distinto. Y que ayercito nomás, con Internet y celulares y todo, revolver basura para encontrar comida era deporte nacional y la cana te seguía matando aunque avisaras desde el techo de la dignidad que “aquí solo hay pibes comiendo”.

Ahí estábamos La Comi, en una de esas luchas florecidas en marchas y contramarchas, que se llama “ley de medios”. Porque el presente es de lucha y ya nuestro y la marcha sigue siendo de Memoria, Verdad y Justicia. Y lo que alguna vez eran semillas de biblioteca, como la pluralidad de voces, la democratización de la palabra, se convirtió en un hoy que hay que regar y seguir sembrando.

 Ahí estábamos la Comi, desparramados las nosotras y nosotros en pos de la foto, el video, el registro, construyendo ese pequeño granma audiovisual para disputar la batalla cultural, esa que hoy grita “Democracia o Corporaciones”, esa que hoy necesita que las otras nuestras voces seamos narradas. Desde siempre venimos cantando que "en cada lucha, ellos están...”. Y hoy, nos fundimos en toda la escena para narrar esos momentos, esas esquinas, esos encuentros, eso hoy, que nos dicen que sí, que sí, que están volviendo.

31 de octubre de 2013

Mi primer voto



Todo empezó a principio de este año cuando gracias a la nueva Ley de Voto Joven me dieron la posibilidad de votar a los 16 años.
Inicialmente no fue de mi agrado la noticia porque no estaba segura de hacerlo.
Fue pasando el tiempo y el día de las PASO se iba acercando cada vez más.

Si bien siempre fui kirchnerista no quería votar “copiando” lo que elegirían mis papás, por eso es que quise empezar a militar.

Así fue como el sábado 6 de julio, tras una charla previa con los coordinadores de Nuevo Encuentro comuna 6, arranqué a militar.
No sólo pude aprender de política sino que también pude encontrarme con un montón de compañeros maravillosos que me aceptaron y acompañaron desde el primer momento.

Una semana antes de las primarias, busqué en el padrón, en que mesa y escuela estaba pero tuve la mala noticia de no figurar en las listas. Nadie se podía imaginar la tristeza y la bronca que yo tenía.
De cualquier manera, eso no impidió que yo siguiera militando, al contrario, militaba de sol a sol con más fuerza y orgullo.

Ese domingo de elecciones me quedé en nuestro local de Donato Álvarez 567 junto a otros compañeros, desde las 7.30 hs hasta la noche por si alguno de los que estaban fiscalizando necesitaba algo.
Después de ese día yo seguía con bronca, estaba militando por mi partido y pensaba que en octubre otra vez no iba a poder votarlos, sentía que no era justo.

El jueves 24 de octubre llegué a mi casa y me encontré con una carta que decía  “Le informamos a la señora Johanna Cimino que se encuentra en los padrones electorales de octubre”, miré a mi mamá, la abracé y gritando le dije “Má, puedo votar”
Inmediatamente se lo comuniqué a todos mis compañeros y lógicamente me ofrecí para fiscalizar.

Un día antes de las elecciones tuvimos la capacitación para fiscales. La verdad que me daba muchísimo miedo que las cosas me salgan mal, pero gracias al ánimo que me dieron los demás fiscales tuve coraje para seguir.
Lo más maravilloso de que me digan que podía votar, fue que lo hacía en homenaje a Néstor, en ese domingo tan especial, en el tercer aniversario de su partida. Fue un momento muy fuerte para mí, pero pensar en nuestro ex presidente que fue quien más me marcó políticamente, quien reconstruyó este país y le devolvió las ganas de participar a los jóvenes como yo, me dio fuerzas y energía para todo el día.

Este domingo 7.30hs llegué al Vieytes (colegio en donde fiscalizaba) junto al resto de los fiscales.
Tuve la suerte de estar en una mesa con autoridades responsables donde pude sentirme muy cómoda en mi tarea a lo largo de todo el día.

A las 14:00 hs, me comunicaron que uno de mis compañeros me estaba esperando para llevarme  a votar, había llegado la hora, lo que soñé a lo largo de meses por fin se cumplió. Llegué al colegio (Santa Brígida) encontré la mesa, me ubiqué en la fila, y a la hora de entrar al cuarto oscuro lo primero que hice fue cerrar la puerta y pensar “Lo logré”.

Introduje la boleta en el sobre, salí, y a la hora de ingresarla en la urna me di cuenta que yo, gracias  esta nueva ley, ya soy parte de esta sociedad y soy responsable de ahora en más para elegir a nuestros representantes.

Johanna “Toti” Cimino

30 de octubre de 2013

Néstor Vive, la Lucha Sigue!

Los resultados de las elecciones del domingo y el reciente fallo de la Corte Suprema respecto de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual invitan a reflexionar no sólo sobre ambos acontecimientos sino también sobre el vértigo esperanzador de la época. 

 En muchos de nosotros, la sensación de derrota en esa noche del domingo en que se cumplían tres años sin Néstor Kirchner pudo más que los números duros que nos dicen que el Frente para la Victoria sigue siendo la principal fuerza política del país con un caudal de votos mucho mayor a las principales fuerzas opositoras. Pero el tablero de preguntas y análisis que se fue armando desde el cierre de los comicios fue pateado con contundencia por el resultado favorable en la lucha por la democratización de la comunicación en nuestro país.


No se trata de otra victoria más de la sociedad en la construcción de más y mejor democracia sino que constituye una lección de importancia para pensar la política de cara a los próximos dos años. La ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es una batalla medular de la lucha del conjunto del pueblo y contra el poder de las corporaciones que se oponen a esa democratización de la sociedad para seguir defendiendo sus privilegios. Y es bueno recordar que a pesar de que su elaboración contó con un grado de participación popular jamás registrado en la historia y que fue aprobada con un amplio respaldo de las fuerzas políticas parlamentarias (no solo del oficialismo) el camino a su aplicación está cruzado por una serie de derrotas y traspiés, particularmente en el plano judicial. 

¿Qué nos queda para reflexionar sobre la situación? Varias cosas, entre ellas recuperar verdades básicas como aquella que dice que la única lucha que se pierde es la que se abandona. Y, ahondando en esa visión, que en política los resultados nunca son absolutos. Pero también, que ante el escenario adverso, no hubo “posturas conciliatorias” en la búsqueda de alguna “síntesis” que permitiera “rescatar” o “salvaguardar” todo lo que ya se había hecho en pos de la democratización de la palabra en nuestro país. 

Por el contrario, ante los resultados adversos, se hizo carne el “vamos por todo” al que nos convocó Cristina para profundizar los alcances de este proyecto nacional y popular de inclusión para las mayorías. Se impuso el convencimiento de la enorme justicia que implica la aplicaciónintegral de esta ley.

Vale entonces, esta simple idea para pensar los tiempos que vienen. Si “a pesar de las bombas/ de los fusilamientos / los compañeros muertos/ los desaparecidos /no nos han vencido”, menos nos debe derrotar el ánimo un resultado electoral parcialmente adverso. No es cuestión de desconocer los reclamos del pueblo en las urnas, pero sí de no confundirlos con las demandas amplificadas de los sectores de poder que pretenden imponer su agenda a partir de esa sensación de derrota que nos invadió. A no olvidarse, que si la única verdad es la realidad, el conteo de votos sí sigue diciendo que el gobierno sigue siendo la principal fuerza política, que mantiene la mayoría parlamentaria que aún en los resultados más adversos, el caudal de votos no baja de un piso duro que sigue apoyando este proyecto. 


Pero por sobre todas las cosas, que del otro lado están los que quieren terminar con este proyecto de inclusión social, de soberanía nacional, de redistribución del ingreso, de independencia económica frente a los grandes poderes financieros mundiales. Son los que quieren volver a las relaciones carnales con Estados Unidos, los que dicen que “se gastan la plata de la Asignación Universal por Hijo en vino”, los que demandan volver a las privatizaciones, innumerables etc.

Sólo eso alcanzaría para despejarnos el panorama y saber de qué lado estar, sabiendo además, que somos millones los que seguimos defendiendo este proyecto.
 

27 de octubre de 2013

Néstor y yo, y nosotrxs



Me sentía la personificación del divorcio entre el decir y el hacer.  ¿Cómo hacer la utopía? Pensaba en otras cosas. Siempre ocupada y culposa. Siempre desconfiada. Silvio y la nada.  Qué flor de imbécil el zurdito del pasillo de Ramos. La revolución y el celular.

En diciembre de 2001 estaba embarazada. Gestando vida para parirla a un país de muerte.  ¿A dónde iba a nacer ese pibe? ¿A dónde huir para que no nos alcanzaran las balas,  la miseria,  el fuego? Por espíritu cándido o vicios de formación académica,  me encanta pensar en horizontes. Para mi bebé en la panza no había.  O por lo menos era difícil divisarlos. Agité una cacerola. De esas que hoy me indignan. Eran parecidas porque yo no tenía hambre. Tenía miedo.
Y después los muertos. Los ranchos en cada plaza de la ciudad.  Los mocosos descalzos en cada esquina. Eran mis mocosos,  pero no podía confortarlos. No sabía. Me quedaba esperando. Protegiendo entre cuatro paredes mi pequeño patrimonio.  Casita, hijitos.

25 de mayo de 2003. Que se vayan todos. Si no nos hacemos cargo de que la participación política es nuestra responsabilidad,  nos vamos al tacho. Sarasa. Llegó el feo. Sí, llegó. De la nada.  Del culo del mundo.  No lo esperaba. No esperaba nada.  Le desconfiaba  profundamente.

Un buen día el chabón empezó a darle vuelta a la historia nefasta. Llevándola como marca y mirando hacia adelante. Extra, extra, hizo descolgar los cuadros de los hijos de puta. Bendini se negaba,  y el tipo le dijo: oiga, hace rato que es tiempo. Proceda. Procedan. Procedamos. Tiempo de que vayan a la zona de penumbra.  Como los bustos de la Rosada. Al rinconcito de la historia a pagar la justa pena de la justicia por lo inconmensurable del horror. Nosotros sí tenemos humanidad. Lo quise un cacho.
       
Y otro día, un mal día,  vi a los tipos con los que yo laburaba, derramando la leche. Como quien puede elegir qué hacer con la leche. Que puede pensar en dársela a la tierra antes que a sus hijos. Y vi confusión, discusión. Y vi al flaco marcándoles la canchita a esos prepotentes. Lo quise querer más. Un poquito más por cada improperio oligarca que escuchaba.

De repente, me encontré prestando atención. Tenía  expectativas.  Buenas.  Entonces llegó la ley de medios. Esa que en la facu te decían que nunca se iba a sancionar. Vení, firmá los 21 maravillosos puntos que a nadie le van a importar. Pero a Cristina le importaron y ocurrió el milagro: llegó el momento en que todos recelaron de lo que decía Clarín. Inédito. Qué ganas de festejar.
Se me abría una celebración en el pecho.                        
Hasta el 27. Me había despertado temprano para preparar algo rico para el censista. Tengo un fetiche con los actos cívicos. Me entusiasman. Y quería contrarrestar con  bizcochuelo el discurso de TN. Desconfíe del docente que madrugó, le quiere robar doña. Es un plan sistemático del gobierno.  Suena el teléfono. Mi hermano: poné la tele. ¿Para qué a esta hora?  Poné te digo. Se murió. No entiendo.
Miedo otra vez.  Malos. Muerte. Vamos a la Plaza. Ya mismo.        
Y fuimos.  En familia, ¿entendés?, con hermanos. Nos tentó cantar "somos de la gloriosa". No éramos,  ¿pero a quién le importaba? Y lloramos. Y acompañamos su cortejo fúnebre y a Cristina con inmensa y honesta tristeza.  Hoy sigue adentro. Pero también hay alegría y profunda gratitud.

Después del 27 de octubre de 2010 me convencí de una idea, elegí lo posible sobre lo perfecto, descubrí a tantas y tantos que entendían mi lenguaje.  Y salí,  de mi casa,  de mí misma y encontré un abrazo compañero,  un camino ineludible y un sueño.  Por mandato popular, por comprensión histórica y por decisión política, gracias Néstor.

23 de octubre de 2013

José, el compañero



Quienes militamos en Nuevo Encuentro tenemos el orgullo, la alegría y el compromiso de poder militar la candidatura del compañero José Cruz Campagnoli. Tercero en la lista de candidatos a legisladores porteños del Frente para la Victoria (FPV) que encabeza el ex canciller Jorge Taiana, José Cruz Campagnoli integra la mesa de conducción del Frente Nuevo Encuentro en la Ciudad de Buenos Aires. Fue presidente del Concejo Deliberante de Morón y director de la Oficina Anticorrupción del Municipio de Morón.

LOS INICIOS

¿Cómo te iniciaste en la militancia?

José Cruz Campagnoli: Yo vengo de una familia militante, mis viejos fueron militantes durante muchísimos años. A los tres, cuatro años, ya vivía en medio de discusiones y debates. Fui creciendo con la política como elemento constitutivo de mi vida. Yo nací en el 76, en el inicio de la dictadura. Fui a mi primera marcha en los hombros de mi viejo, con la apertura de la democracia. Ya en la secundaria, en el 91, 92, empecé a dar mis primeros pasos en la militancia.

Estudié el ciclo básico en el industrial y me eligieron delegado de mi curso. Era un momento de fuerte oposición a la Ley Federal de Educación del menemismo, que achicaba el presupuesto de Educación  y eliminaba las carreras técnicas, como parte de la estrategia de desindustrializar el país. Después terminé el secundario en el Dorrego, un colegio más politizado. En cuarto año fui delegado nuevamente y en quinto año se produjo una gran movida estudiantil porque con la aplicación de la Ley cerraban cursos. Muchos de nosotros terminamos de un día para otro al frente de asambleas de 500 pibes. Fue un proceso muy interesante por el grado de movilización que existía, aún en el marco de la despolitización que se vivía con el menemismo. Eran los años de la caída del bloque del Este, del "Fin de la Historia", del liberalismo como modelo imperante. Era una etapa de mucha angustia.

Entonces, para nosotros, en Morón, fue una bocanada de aire fresco poder organizarnos y además ganar la lucha, frente a autoridades que incluso tenían vínculos con la dictadura. Haber ganado nos generó mucho entusiasmo. En ese contexto lo conocí a Martín Sabbatella, que también había estudiado en el Dorrego y estaba participando en la juventud del Frente Grande. Ese grupo que se formó en el colegio siguió organizado, haciendo tareas solidarias, después empezamos a involucrarnos más en la militancia política, en la juventud del Frente Grande.

En Morón se da una cosa particular, porque el municipio estaba gobernado por Rousselot, el paradigma de la corrupción menemista en la provincia de Buenos Aires. Un señor que andaba de traje blanco con veinte guardaespaldas, que era el monumento a la corrupción y a la impunidad. Y en Morón, Rousselot quiere implementar un plan cloacal que era una estafa gigantesca. Se obligaba a los vecinos a adherirse a un convenio para pagar las cloacas, y si no las podías pagar, te hipotecaban la casa. 

Se generó un debate político profundo. Nosotros salimos del secundario a intentar organizar la lucha vecinal en los distintos barrios de Morón. Yo tenía 18 años, laburaba vendiendo libros. Yo recuerdo que lo que hice fue sacarme el “enterito”, la remera de Sumo (tenía una o dos, que usaba siempre) me compré una camisa y nos pusimos a organizar asambleas con vecinos que tenían en promedio unos cincuenta años, todos discutiendo la manera de frenar la estafa de las cloacas. Fue una experiencia importante que tuvo nuestra generación: de un día para el otro pasamos de hablar en una asamblea con estudiantes a hablar ante vecinos que tenían la edad de nuestros padres y abuelos. Fue una experiencia de gran impacto.

Después de meses de confrontar, con las patotas del intendente que venían a romper las asambleas a golpes, también ganamos, frenamos el plan cloacal. En el 97 ganamos las elecciones. En el Concejo Deliberante se armó una comisión investigadora contra Rousselot. Se encontraron cosas como que se habían gastado todo el presupuesto destinado para un construir un hospital en la base aérea de Morón, pero el hospital no existía. Martín Sabbatella presidió la comisión que hizo juicio político y destituyó a Rousselot en 1998. Vamos a elecciones en el 99 y ganamos la intendencia. Martín tenía 29 años y yo 23.


LA GESTIÓN.

“Desde el primer día apuntamos a una gobernabilidad distinta, con un Estado presente, preocupado por las problemáticas de la sociedad, por las políticas sociales, sanitarias, de derechos humanos”.


¿Cómo fue tu experiencia particular en el gobierno de Morón?

José Cruz Campagnoli: La primera tarea que me asignan es ser interventor en la Dirección de Tránsito. Desde el primer día apuntamos a una gobernabilidad distinta, con un Estado presente, preocupado por las problemáticas de la sociedad, por las políticas sociales, sanitarias, de derechos humanos, que habían sido aniquiladas en el municipio. Y teníamos que enfrentar a sectores que habían perdido privilegios y pretendían recuperarlos. Sectores poderosos que creían que el Estado era de ellos. Grupos que intentaron llevarse puesto al gobierno, incluso con violencia, tomas del municipio, etc.. Y ahí Martín toma una definición, que hicimos nuestra: “nos puso el pueblo con los votos, nos saca solamente el pueblo con los votos”. Y había un pueblo decidido a acompañar, a defender ese proyecto.

En ese momento nos vamos del Frente Grande y creamos Nuevo Morón, un partido local, que fue el embrión de lo que hoy es el Nuevo Encuentro. En ese momento yo fui secretario general del partido, del cual Martín era presidente, y en diciembre de 2001 asumo la conducción de la oficina anti corrupción y de atención al vecino del Municipio de Morón. Ahí tenía 25 años.  En el 2003 vamos a elecciones y tenemos un apoyo contundente de la población, ganamos con más del 50% de los votos y más de 25 puntos de ventaja respecto del segundo. Ahí asumí como concejal.

En ese mismo año asume Néstor Kirchner y se empiezan a dar en el plano nacional debates que a nosotros siempre nos movilizaron. En el 2004 se inauguró el Centro de la Recuperación de la Memoria en la ex-Esma. Nosotros, en el 2000, en un contexto muy difícil (estaban De La Rúa como presidente y Ruckauf como gobernador), creamos en Morón el primer centro de la memoria de Latinoamérica, donde había funcionado un centro clandestino de detención perteneciente a la Fuerza Aérea. Cuando Néstor Kirchner plantea que los que más tienen paguen más impuestos, nos sentimos identificados, porque cuando asumimos en Morón eliminamos las exenciones que Rousselot le había dado a los grandes grupos económicos. Cuando Kirchner empieza a dar pasos en la integración regional, también nos sentimos identificados, porque en el año 2000 integramos la red de Mercociudades, ciudades del países del Mercosur. Martín fue secretario ejecutivo de esa red, con el fin de fomentar la integración regional. Es decir, nos veíamos reflejados en las políticas que venía impulsando el gobierno nacional. Ese proceso desató un debate muy profundo dentro de nuestra fuerza, que nos permitió hoy sentirnos plenamente kirchneristas.


“En el siglo XXI, no hay nada más peronista que ser kirchnerista. Y no hay nada más de izquierda que ser kirchnerista”.

¿Cómo viviste, cómo sintetizás el camino por el cual Nuevo Encuentro se integra al kirchnerismo?

José Cruz Campagnoli: Nosotros sentimos una profunda conmoción cuando se debatió la resolución 125. Defendíamos el aumento de las retenciones móviles y creíamos que había que diferenciar a los grandes de los pequeños productores. Pero estábamos profundamente de acuerdo con el espíritu de la medida. Y cuando vimos que había una plaza que bancaba las retenciones y había otra plaza de los dueños de la tierra, no tuvimos dudas de dónde ubicarnos. Yo creo que ahí comenzamos a sentirnos kirchneristas, claramente. Ahí comenzó a madurar en nosotros la identidad kirchnerista. En el 2009, es cierto, que fuimos en la provincia de Buenos Aires en listas separadas porque era la presentación nacional del Nuevo Encuentro como fuerza y estábamos en medio de un debate profundo como fuerza. Pero ya a los dos años estábamos integrando la lista colectora acompañando la candidatura de Cristina. 

Creo que fue un proceso lógico, que nos fue llevando a sentirnos plenamente kirchneristas. Como dice Martín, nosotros creemos que el kirchnerismo es el nombre del campo popular en el siglo XXI, hijo del peronismo, pero en diálogo con otras tradiciones y culturas políticas. El kirchnerismo es hijo de la revolución de mayo de 1810, de la revolución del parque, del 17 de octubre, del Cordobazo, de la resistencia a la dictadura. El kirchnerismo también es hijo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y del 19 y 20 de diciembre de 2001. Y es todo lo que estamos viviendo desde 2003 en adelante. En el siglo XXI, no hay nada más peronista que ser kirchnerista. Y no hay nada más de izquierda que ser kirchnerista. 

La derecha quiere terminar con el kirchnerismo. Como no pudieron evitar que nazca, quieren que termine lo antes posible. La derecha quiere escarmentar al pueblo argentino. Quieren que en las próximas décadas ningún laburante se considere con derecho a paritarias, ningún pibe con derecho a la asignación universal o a una netbook para estudiar, ni gobernantes que se animen a desoir los consejos del Fondo Monetario y los Estados Unidos. 

Pero el kirchnerismo tiene un sentido histórico, que es alcanzar plenamente la justicia social que venimos construyendo desde 2003.

En la próxima elección se elige el nivel de apoyo que va a tener Cristina hasta 2015 para seguir poniendo en marcha políticas favorables al conjunto del pueblo y también para construir la victoria en las presidenciales de los próximos dos años, porque todavía falta mucho por hacer en la Argentina. 


El desafío enorme es pensar una ciudad que tal vez no podamos disfrutar, pero sí nuestros hijos y nietos.

¿Cómo fue tu experiencia legislativa en Morón? ¿Qué políticas pueden ser repensadas para la ciudad de Buenos Aires?

José Cruz Campagnoli: Creemos que hay que fortalecer la Legislatura. Macri vetó 107 leyes, muchas de ellas votadas por sus propios legisladores. Necesitamos involucrar a la sociedad en los debates legislativos, para que el costo que pague Macri con sus vetos sea mayor.  

Macri es un vocero de los intereses concentrados del país. El famoso círculo rojo que describe al centro del poder, del establishment en Argentina lo tiene a él entre sus exponentes más puros, es el que le hace los deberes a Clarín. Hay una tendencia de Macri de privilegiar a los grandes grupos económicos en la ciudad, a través de las contrataciones del Estado. En definitiva, es lo contrario al tipo de Estado que pensamos nosotros, para una Ciudad democrática, solidaria, plural.

Esta es una ciudad rica, con un PBI per cápita similar al de grandes metrópolis desarrolladas. Sin embargo, hay asimetrías muy grandes, la brecha entre los que menos ganan y los que más ganan se amplió en los últimos años. Hay 200.000 personas que viven en villas, mayoritariamente en la zona sur, que no han sido urbanizadas ni han tenido intervención alguna del Estado local. Es una ciudad asimétrica.

El gran desafío del kirchnerismo porteño es comenzar a pensarnos como alternativa de gobierno. Hemos sido durante años una oposición férrea, coherente, que ha enfrentado el enfoque de ciudad del PRO. Pero nos queda pendiente empezar a pensarnos como fuerza capaz de gobernar la ciudad. Por lo tanto, hay que organizarse para poder ampliar nuestra base electoral.

La ciudad tiene un presupuesto altísimo, con un potencial gigantesco. Pero en los últimos años, ha sufrido un gobierno cuyo objetivo fue convertir a Buenos Aires en plataforma electoral para que Mauricio Macri sea presidente. Entonces, se ha pensado más en proyectos de alto impacto en corto plazo que políticas de Estado con proyección para 20 o 30 años.

Hay que dar un profundo debate. No solamente abordar los temas de salud y educación, sino también problemáticas más complejas como el transporte, la inseguridad, las inundaciones, si nos pretendemos como opción de gobierno dentro de dos años. El desafío del kirchnerismo, del Frente para la Victoria, es poner en discusión qué ciudad queremos para las próximas décadas. Que se organice de otra forma, que urbanice las villas, pensar un sistema de transporte integrado, ecológico, repensar el sistema de recolección de residuos y las inequidades entre el norte y el sur. La ciudad produce 5000 toneladas diarias de basura y Macri incumple la ley de Basura Cero, que plantea la separación de residuos reciclables, y por lo tanto, la disminución de residuos sólidos. Macri pone los tachos de distintos colores pero después tira toda la basura en el mismo lugar.

La legislatura tiene que ser el lugar en el que debatamos qué tipo de ciudad queremos. Pero no sólo en la legislatura, tenemos que discutir en cada barrio para involucrar masivamente a la población. Tenemos hombres y mujeres capaces de llevar adelante este desafío. Es un orgullo compartir la lista con Jorge Taiana. Y Nuevo Encuentro tiene mucho para aportar en la ciudad, hemos tenido un gran desarrollo en los últimos años, con inserción en los barrios, en todo el movimiento estudiantil, en sindicatos. Somos una fuerza de peso en la ciudad.

Y con esa vocación de construir mayorías tenemos, que convencer a los vecinos y vecinas que el Frente para la Victoria es la mejor opción para la ciudad. Y para convencer hay que escuchar mucho, hay que recuperar la capacidad de escucha con los vecinos, buscar las coincidencias, bancar las diferencias. El kirchnerismo ha desarrollado una gran cantidad de políticas de ampliación de derechos en la Argentina, derechos económicos, sociales, políticos. A partir del 27 de octubre, estoy convencido, se va a empezar a construir una página nueva en la historia de Buenos Aires.

21 de octubre de 2013

Tiempo de Encuentro en Radio Bemba


Este jueves a las 21 horas sale al aire "Tiempo de Encuentro" por Radio La Bemba.
Para los que se perdieron el primer programa, lo compartimos. Para escuchar el programa, clikleá acá: Tiempo de Encuentro - Programa Cero