2 de octubre de 2013
15 de septiembre de 2013
7 de septiembre de 2013
3 de septiembre de 2013
“Mi canto ya tiene otras bocas y ya nadie lo puede callar”
El fin de semana pasado se realizó el
XI Encuentro Nacional de Estudiantes de Comunicación (ENEC) donde más de 700
jóvenes de todo el país se pronunciaron a favor de la aplicación plena de la Ley
de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA). Cada uno de los que estuvimos presentes
coincidimos en que la Corte Suprema debe bajarse del estrado, no arrodillarse
ante los medios concentrados y escuchar las voluntades populares.
El ENEC se convirtió en la última
década en un espacio de discusión respecto al campo de la comunicación en el que participan docentes,
investigadores, estudiantes y trabajadores de la comunicación. Como parte del
encuentro, el sábado se realizó en Tecnópolis el Panel de Políticas Públicas,
en el que se debatió todo lo que se ha hecho desde la promulgación de la ley,
con especial atención, en dos ejes: la sustentabilidad de los medios y la
producción de los contenidos.
En el panel, Francisco D'Alessio,
de la Dirección de Proyectos Especiales de AFSCA, resaltó que la ley sea “fruto
de una construcción histórica, de la lucha del pueblo¨ y que “le molesta
a Clarín que desde el 2003 no sean más los dueños de la pelota y las decisiones
se tomen sin consultarles¨ D’Alessio destacó que hoy ya se haya superado la
discusión sobre la pertinencia del Estado con los medios de comunicación ni el
vínculo con las radios comunitarias sino que el debate esté puesto en pensar la
mejor intervención estatal para acompañar en el desarrollo de contenidos. Para
eso, la gestión de Martín Sabbatella creó la Dirección de Proyectos Especiales,
donde se piensa el rol y las políticas
relacionadas con los medios comunitarios, y fortaleció la Dirección Nacional de
Delegaciones para pensar la comunicación directamente en el territorio. Otro
paso en el camino al cumplimiento integral de la ley se dio con el Fondo de Fomento
Concursable que cerró en agosto, como ejemplo de la implementación del artículo
97 de la LSCA que destina recursos para fortalecer a medios comunitarios.
El
encuentro sirvió para debatir sobre la visión de AFSCA respecto a la importancia de contar con una agenda de
trabajo en común en el sector audiovisual comunitario para que el Estado articule
políticas
que despliegue acciones para fortalecer a esas experiencias, independientes y
comunitarias, y para impulsar la creación y el desarrollo de nuevas Productoras
Audiovisuales Comunitarias (PAC), que respondan a una lógica diferente y
persigan otros fines a los comerciales.
Con el mismo criterio, para Mariela
Pugliese, Presidenta del Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) “hay que
hacer radios que se escuchen y en este sentido el Estado tiene que acompañar.
¨Hay que fortalecer la palabra porque los medios comunitarios no tienen que ser
débiles. Podemos usar la LSCA para generar una construcción de sentido que
permita transformar la realidad. Tenemos que ver cómo desde los medios
comunitarios generamos contenido que apunten al receptor. La comunicación tiene
que ser popular con características populares y no una comunicación de clase
media para los sectores populares¨.
El panel también contó con la
presencia de Patricio Griffin, presidente del INAES, y del periodista uruguayo
Gonzalo Perera, que denunció que pese a las discusiones por una nueva
legislación, en el Uruguay, tres familias siguen controlando “el 95% de los
medios”.
Ricardo Forster, integrante de Carta
Abierta y candidato a diputado por el Frente para la Victoria, consideró que “la batalla cultural
tiene que ser por el lenguaje, la cotidianidad y el vínculo entre las
personas”. Para Forster, “No hay representación de la conciencia crítica
justiciera de la sociedad si no se atraviesa desde una mirada politizada. No
hay neutralidad en los medios de comunicación¨.
29 de agosto de 2013
Esto NO es una guerra.
La Ley de Medios es algo mucho
más grande que una guerra política entre el Estado y un privado. No se trata de un avance desmedido por parte
del Estado sobre los medios de comunicación en un intento por controlar la
palabra. Se trata de regular un mercado que no responde a las características
de los mercados tradicionales, para fortalecer la democracia.
La información no es una
mercancía y jamás debe ser tratada como tal. La información plural y diversa,
la posibilidad de que haya más actores sociales que accedan a tener una voz en
los medios de comunicación es nada menos que uno de los pilares más importantes
de una democracia sana.
El normal funcionamiento del
Poder Legislativo a través del Congreso, que vota las leyes de nuestro país en
representación de la voluntad popular es otro de esos pilares fundamentales. Y
en el caso de la LSCA, ese funcionamiento se ha incluso perfeccionado, en tanto
el proyecto de ley incorpora de manera inédita las conclusiones y puntos
básicos que se debatieron y se discutieron a lo largo y a lo ancho de nuestro
país en foros realizados durante más de 6 meses. Esta ley no es un decreto,
como nuestra anterior ley de radiodifusión. Esta ley no es una muestra de
autoritarismo gubernamental, como algunos intentan hacer creer. Es una ley
sancionada en democracia y votada con la correspondiente mayoría en el
Congreso. No se puede dudar que en esta ley, más que tal vez en ninguna otra,
se encuentra impresa la voluntad del pueblo argentino.
No se le está pidiendo el Grupo
Clarín que acalle su voz. No se le están intentando expropiar sus medios de comunicación
ni perjudicarlo económicamente. Se está intentando adecuar el funcionamiento de
los medios de comunicación a un paradigma de pluralismo y diversidad en el que
no deben existir posiciones monopólicas que perjudiquen la libertad de
expresión. Lo que se busca es permitir el ingreso de más voces al sistema de
medios, voces que hasta hace muy poco, no tenían posibilidad legal de acceder.
Y ese acceso al sistema no es posible cuando uno de los actores que lo ocupan
es un gigante que posee porcentajes desmedidos y que hace abuso de esa posición
dominante. Basta charlar con algunos de los valientes emprendedores que
intentaron tener un sistema de cable en sus pueblos de origen. El Grupo Clarín
sistemáticamente los obligaba a venderles el servicio, so pena de retirarles
los canales de fútbol y terminar así fundiendo al naciente competidor.
El Grupo debe adecuarse y el
Estado ha demostrado no tener intenciones de perjudicarlo económicamente.
Incluso en el caso de una adecuación forzosa, AFSCA ha declarado que adecuará
al Grupo utilizando un criterio que implique el menor perjuicio económico
posible. Y no debemos olvidar que los restantes grupos que no cumplían con los
límites que la ley establece, presentaron sus planes de adecuación, en una
actitud de aceptación de la ley, por lo tanto, de la voluntad popular, que es
la que debieran tener todos los empresarios de medios de comunicación de
nuestro país. La no aceptación de la norma por parte del Grupo Clarín no sólo
desconoce la voluntad popular sino que acentúa las diferencias entre su tamaño
y sus actuales competidores que han decidido respetar la ley y acotarse a los
límites que ella establece.
Partimos de la base de que es
necesario regular el mercado de medios para defender genuinamente la libertad
de expresión y evitar monopolios. Así como el Estado tuvo que salir a dar
respuestas al pueblo después del festival de la convertibilidad de los 90, en
donde la no regulación estatal de los mercados fue la base que nos condujo al
desastre, hoy sale en defensa de ese mismo pueblo, que votó hace 4 años para
que el sistema de medios sea regulado de la forma en que lo estipula la Ley de
Servicios de Comunicación Audiovisual. Después de las audiencias públicas, sólo
falta esperar que se haga justicia, que en este caso, significa nada más ni
nada menos que respetar la voluntad popular.
28 de agosto de 2013
The Monopoly Horror Show
La
reacción de defensa corporativa que tuvo el poder judicial ante el caso de
Fernando Carrera deja poco margen para esperar con optimismo el fallo de la
Corte Suprema sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA).
Claro está que no puede extrapolarse el ejemplo así sin más, pero sirve como
referencia para poner las barbas en remojo.
Repasemos:
Carrera fue condenado injustamente a treinta años de cárcel debido a la
manipulación de la causa por parte de la policía y la Justicia. El caso fue
retratado en “El Rati Horror Show”, la película de Enrique Pyñero. Pero a pesar
de que se demostró con contundencia cómo se fraguó la causa (cómo se manipuló y
alteró la evidencia, cómo se condicionó y manipuló a los testigos, etc) y que
no quedó ninguna supuesta prueba en pie, (lo que llevó a la propia Corte
Suprema a demandar a que se revise el caso), Carrera fue nuevamente condenado.
En síntesis, para la Justicia, admitir la inocencia de Carrera implicaba condenar a policías, fiscales y jueces. Pero ¿qué tiene que ver esto con la ley de medios? En que este es un caso en el cual se privilegió la defensa de intereses corporativos… y lo que está sucediendo con la LSCA y la Corte, se parece mucho a eso…
¿Por
qué decimos esto?
Si
finalmente la contundencia de argumentos, razones y pruebas llevara a declarar
la constitucionalidad de la LSCA, entonces festejaremos. Pero
independientemente del fallo, la audiencia pública que está llevando a cabo la
Corte implica desconocer no solo la legitimidad de una ley discutida y
consensuada por el más amplio arco de la comunicación en nuestro país y
ratificada por la mayoría parlamentaria sino también la legalidad que le otorgó
la propia Corte a la Ley.
Recordemos:
durante los últimos cuatro años, la corte falló estableciendo la plena vigencia
de la LSCA, excepto en lo relacionado con la adecuación a la misma por parte de
uno de los grupos (Clarín) que es, justamente, el que concentra la mayor
cantidad de licencias que la permitida. Es decir, el resto comenzó sus planes
de adecuación, lo que en la práctica acentúa por un lado el reconocimiento de
la ley por parte de los actores involucrados, y por otro agudiza la situación
de dominancia por parte del grupo Clarín. Pero además, la corte circunscribió
el problema a una cuestión patrimonial (y no de libertad de expresión),
reconociendo también la existencia de normas de organización del mercado de la
comunicación audiovisual en otros países.
En
criollo, para garantizar la pluralidad de voces y de miradas, es necesario
evitar que un actor concentre la mayor cantidad de micrófonos y cámaras. Es lo
que el poder mediático no quiere resignar. Martín Sabbatella, titular del
AFSCA, lo resumió en diálogo con la prensa: “Un poder que se niega a resignar
su posición dominante en el mundo de la comunicación. Porque durante muchos
años estuvieron acostumbrados a ser los que mandaban, los que decidían y
condicionaban el rumbo del país, los que se ponían por encima de todos los
poderes del Estado, dictando sus propias reglas y decidiendo que leyes iban a
cumplir y cuáles no, de acuerdo a su conveniencia”.
Por
eso, la audiencia pública huele a montaje, a presión de los grandes grupos
mediáticos opositores a la ley, para “legitimar” su ofensiva por mantener el
status quo revistiéndola con el clisé de la “participación de la sociedad”.
Curioso es que estos grupos son los mismos que no participaron en ninguna de
las decenas de foros populares que en todo el país nuclearon a las
organizaciones y entidades ligadas a la comunicación que debatieron la ley.
Por
eso también resultan burdas las argumentaciones de sus “amicus curiae” que
insisten en defender una supuesta “libertad de expresión” que la ley no afecta
en lo absoluto, en sostener que “el poder de emancipación que da el control
remoto” y “las nuevas tecnologías” (que ellos manejan y concentran)
“garantizarían de por sí la democratización de la palabra”. Incluso, se
atrevieron a decir que con la ley “se redujo la producción local de
contenidos”: es decir, no tienen empacho en pararse ante la Corte Suprema y
mentir abiertamente.
En defensa
de la ley, los hechos testarudos fueron la punta de lanza de los oradores
que representan a cooperativas, empresarios pymes, organizaciones sociales, de
derechos humanos, trabajadores de prensa, radios comunitarias, sindicatos,
pueblos originarios, representantes de universidades, actores, músicos,
cineastas, cooperativos y todos los sectores que llevan años luchando por una
comunicación democrática. Esa comunicación democrática que la ley vino a
potenciar y desarrollar.
Demasiados
argumentos para que la Justicia falle finalmente en forma definitiva a favor de
la ley. Pero después de ver lo que pasó con Carrera, no habremos de
sorprendernos si justicia y legalidad vuelven a divorciarse a favor de la
defensa de intereses corporativos, en contra de la democracia.
2 de agosto de 2013
El Cinismo PRO
El gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires anunció, como todos los años, que desde el 1° de junio y hasta
el 31 de agosto se implementa el Operativo Frío para asistir a las personas en
situación de calle, con el fin de “proteger los grupos familiares y adultos frente
a las bajas temperaturas del invierno”. ”. Se trata de otra medida más del
maquillaje macrista, otra iniciativa promocionada con bombos y platillos por
los grandes medios hegemónicos que protegen a Macri por ser el más fiel
representante político de la derecha más reaccionaria. 29 de julio de 2013
26 de julio – 20:25
Se armó un alboroto grande cuando llegó Papá. Yo casi me muero cuando
lo vi, con el rostro rojo, en brazos de Antonio. Comencé a llorar y
Elvira me gritó que me callara. Papá también gritaba, que dónde está
Mamá. Antonio dejó a Papá en la cama y me miró, me dijo que me calmara y
le dijo a Elvira que fuera a buscar a Mamá. Acompañame, me pidió
Elvira.
Mamá había ido a lo de doña Aida. Se habían juntado varias vecinas para rezar. Doña Aida era una paraguaya que hacía curas y sacaba el empacho. La gente no había perdido la costumbre de antes, de cuando no había salita. Y aunque los doctores y las vacunas y todo eso, muchos seguían acudiendo a lo de Doña Aida. Desfilaban por la casilla que tenía una foto de ella y una virgen de Luján, un Cristo y algunas velas.
Mamá había llegado de lo del Doctor Martínez y se había ido en seguida. Apenas tomó unos mates, dejó una bolsa de ropa que nos regalaba la señora del doctor, y se fue. Se fue sin mirar la ropa y con lágrimas en los ojos. Bronca, por más que en la casa del doctor le tuvieran cariño. ¿En qué casas de esas no estarían contentos? Hasta la señora sonreía, aunque callara cuando Mamá se acercaba. A mamá le dolía la sonrisa de la señora y quizás por eso se fue sin abrir la bolsa. “Vos estudiá” me susurró al oído mientras me acariciaba el pelo. Después se fue.
En el camino, Elvira me contó que a Papá le habían pegado unos clientes y que el Gallego lo había amenazado con echarlo. Pero el Gallego era un charlatán, y a Papá no lo iba a echar. Ocurrió que Papá servía y los escuchaba, hasta que no pudo más, puta será tu madre, y agarró la botella que llevaba, puta, y se la partió en la cabeza a uno. Puta será tu madre, pero eran más, como las lágrimas. Y el dolor, que le sacaba fuerzas. Aún en el colectivo sin corbatas, el eco, puta, llegaba hasta el final del asfalto.
En la calle no había luz, había barro. Ya no llovía pero el cielo seguía negro.
Me frené un instante para sacarme los zapatos, eran los únicos que tenía. Elvira hizo lo mismo. Nos miramos. A mi se me hizo un nudo en la garganta y Elvira se largó a llorar. En la calle no había casi nadie. De lejos se oía una radio. En la vereda, Don Evaristo miraba sin mirar, sin mirarnos, como si se hubiera olvidado de golpe de todo lo que le hacíamos cuando pasaba con el carrito. El pobre no decía nada.
Llegamos a lo de Doña Aida y Elvira golpeó con las manos. Salió una
señora mayor. Nos vio y llamó a los gritos a Mamá. Mamá salió y Elvira
le contó lo que le había pasado a Papá. Mamá volvió entonces con
nosotros. A la media cuadra se largó a llover. Mamá caminaba apurada,
yo creía que por Papá.
Al entrar a casa Mamá soltó el llanto, porque se había dado cuenta. Papá lloraba, sentado en la cama, con una mano se ponía un trapo con hielo sobre el párpado sangrado. La radio transmitía en cadena. Hasta Antonio lloraba porque nos habíamos quedado sin ella.
Mamá había ido a lo de doña Aida. Se habían juntado varias vecinas para rezar. Doña Aida era una paraguaya que hacía curas y sacaba el empacho. La gente no había perdido la costumbre de antes, de cuando no había salita. Y aunque los doctores y las vacunas y todo eso, muchos seguían acudiendo a lo de Doña Aida. Desfilaban por la casilla que tenía una foto de ella y una virgen de Luján, un Cristo y algunas velas.
Mamá había llegado de lo del Doctor Martínez y se había ido en seguida. Apenas tomó unos mates, dejó una bolsa de ropa que nos regalaba la señora del doctor, y se fue. Se fue sin mirar la ropa y con lágrimas en los ojos. Bronca, por más que en la casa del doctor le tuvieran cariño. ¿En qué casas de esas no estarían contentos? Hasta la señora sonreía, aunque callara cuando Mamá se acercaba. A mamá le dolía la sonrisa de la señora y quizás por eso se fue sin abrir la bolsa. “Vos estudiá” me susurró al oído mientras me acariciaba el pelo. Después se fue.
En el camino, Elvira me contó que a Papá le habían pegado unos clientes y que el Gallego lo había amenazado con echarlo. Pero el Gallego era un charlatán, y a Papá no lo iba a echar. Ocurrió que Papá servía y los escuchaba, hasta que no pudo más, puta será tu madre, y agarró la botella que llevaba, puta, y se la partió en la cabeza a uno. Puta será tu madre, pero eran más, como las lágrimas. Y el dolor, que le sacaba fuerzas. Aún en el colectivo sin corbatas, el eco, puta, llegaba hasta el final del asfalto.
En la calle no había luz, había barro. Ya no llovía pero el cielo seguía negro.
Me frené un instante para sacarme los zapatos, eran los únicos que tenía. Elvira hizo lo mismo. Nos miramos. A mi se me hizo un nudo en la garganta y Elvira se largó a llorar. En la calle no había casi nadie. De lejos se oía una radio. En la vereda, Don Evaristo miraba sin mirar, sin mirarnos, como si se hubiera olvidado de golpe de todo lo que le hacíamos cuando pasaba con el carrito. El pobre no decía nada.
Llegamos a lo de Doña Aida y Elvira golpeó con las manos. Salió una
señora mayor. Nos vio y llamó a los gritos a Mamá. Mamá salió y Elvira
le contó lo que le había pasado a Papá. Mamá volvió entonces con
nosotros. A la media cuadra se largó a llover. Mamá caminaba apurada,
yo creía que por Papá.Al entrar a casa Mamá soltó el llanto, porque se había dado cuenta. Papá lloraba, sentado en la cama, con una mano se ponía un trapo con hielo sobre el párpado sangrado. La radio transmitía en cadena. Hasta Antonio lloraba porque nos habíamos quedado sin ella.
19 de julio de 2013
La legitimidad de la ley de medios está fuera de cuestionamientos
La
Corte Suprema deberá decidir en breve si la Ley de Servicios de
Comunicación Audiovisual se aplicará en su totalidad o no. Recientemente, la
Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, se pronunció a favor de
la constitucionalidad de los artículos de la Ley que fueron cuestionados por el
Grupo Clarín. La funcionaria recomendó a la Corte revocar el fallo de la Cámara
Civil y Comercial Federal que benefició al multimedios al considerar que la
sentencia fue "arbitraria" porque "analiza la validez de una ley
a partir de una noción sesgada del derecho de propiedad y de la libertad de
expresión”.
Martín
Sabbatella, titular de la Autoridad de Servicios de Comunicación Audiovisual,
opinó que el análisis de Gils Carbó demostró que “esos jueces privilegiaron los
intereses de Clarín por sobre los del resto de los argentinos y argentinas”. La
decisión de la Corte dictaminará sobre la constitucionalidad de algunos
artículos, pero no mellará en absoluto la legitimidad que de una ley que, desde
su sanción, ha generado más que importantes avances en ampliar las voces y los
protagonistas de la comunicación en el país.
Entre
otros logros, ya tienen autorización para operar servicios de radio más de 30
comunidades de pueblos originarios, unas 190 escuelas y establecimientos
educativos de todo el país. Cerca de 700 localidades ya cuentan con nuevos
prestadores de cable, incluyendo unas 50 cooperativas. Desde su sanción, se
entregaron casi 700 licencias de radio y televisión al sector privado,
incluyendo una mayoría de casos en los que se hizo una reparación histórica al
regularizar la situación de emisoras que demandaban ser contempladas por la
legislación.
Pero el escenario de democratización de la comunicación y
el acceso a la información -que se convirtió en un factor de influencia parainstalar el debate también en toda América latina - va mucho más lejos
con la aplicación de la ley, una normativa que resume un consenso social y
político que se traduce en acciones concretas por parte del Estado: el tendido
de 60.000 kilómetros de fibra óptica a lo largo del territorio nacional
previsto por el plan Argentina Conectada ya tiene más de 15.000 kilómetros
instalados.
En
cuanto al desarrollo de la Televisión Digital Abierta (TDA), actualmente hay
instaladas 80 estaciones de trasmisión, con cobertura del 85% del territorio
nacional, aunque se espera alcanzar el 97% próximamente antes de 2015. El
plan lleva entregado más de 1,3 millones de set-top boxes (decodificadores)
para acceder a las señales.
Por
su parte, el plan Conectar Igualdad entregó más de 2,4 millones de Netbooks a
estudiantes de 12.000 escuelas de todo el país. Pero además, el plan sufrió
cambios más que positivos: en las primeras licitaciones se contrataban equipos
importados y en la última, que aún no se cerró, se presentaron 11 proveedores
que fabrican en el territorio nacional, que incluso van a incluir en las
computadoras el sistema operativo abierto desarrollado por el gobierno, Huayra.
Queda
claro que cualquier decisión de la corte no frenará el camino recorrido en la construcción de la comunicación popular como
herramienta de una mayor participación democrática. Una nueva postura favorable
a la ley por parte del máximo tribunal (que ya se ha expedido en varias oportunidades
en ese sentido) no frenará las hostilidades de los grandes grupos concentrados,
obviamente con el grupo Clarín a la cabeza, que seguirán batallando para
no perder sus privilegios.
Y por lo tanto, también queda claro que todo el arco
político y social que viene dando la batalla por la democratización de los
medios deberá seguir manteniendo esa lucha por lograr la plena aplicación de la
ley. Tal como explican los compañeros de FARCO en “La Cocina de la Ley”, el
camino para llegar a la aprobación de la ley fue un largo recorrido en el que
la construcción de los más amplios consensos (en la Coalición para la
Radiodifusión Democrática coincidieron la CGT y la CTA, organismos de Derechos
Humanos, sindicatos, universidades, legisladores, representantes de credos, de
pueblos originarios, de organizaciones sociales, etc) se fue dando en el marco
de un cambio en la correlación de fuerzas que permitió la construcción de una
hegemonía a favor de los sectores populares. Y en ese camino se logró contar
con tres elementos a favor de una comunicación democrática: una capacidad
técnica al servicio de los proyectos, un estado de movilización social y la
decisión política de un gobierno dispuesto a llevar adelante el proyecto.
No hace falta subrayar que esa decisión política sigue
estando presente hoy: finalmente, AFSCA aprobó el Fondo de Fomento para medios
sin fines de lucro y pueblos originarios, un reclamo de las organizaciones
sociales que tiene respuesta, una deuda saldada en línea con la afirmación de
Sabbatella de hacer cumplir la ley en forma integral. Deudas seguirán quedando,
la voluntad política está, la capacidad técnica también, es necesario que siga
estando la movilización de las organizaciones, no solo para reclamar
legítimamente por la aplicación total de la ley sino también para acompañar
críticamente en el proceso de construcción del nuevo escenario democrático de
la comunicación.
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